DE FELIPE V A FELIPE VI: LA LUCHA DEL PUEBLO CATALÁN


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 Bandera Catalana - Señera  FelipeVI estelada

Francesc Xavier Hernàndez Cardona. Historiador. Profesor de la Universidad de Barcelona.

La Asamblea de Paz y Tregua de Toluges, convocada por el abad Oliva en 1033, inició un singular proceso de dialogo político en los condados catalanes que generó formas políticas participativas. Los Condes de Barcelona accedieron a gobernar consensuado leyes o “constituciones” con representantes de la nobleza, las ciudades y la iglesia, en el marco de un sistema de Cortes. Con el paso del tiempo el cuerpo de constituciones que limitaban el poder de los condes y reyes de Aragón se fue haciendo más voluminoso, configurandose en Cataluña un precoz sistema político constitucional, según el cual el rey debía respetar y cumplir las leyes pactadas en Cortes. Gracias a sus Constituciones, aumentadas progresivamente, el estado catalán pudo esquivar la voracidad de poder de los monarcas de los siglos XVI y XVII. En ese momento el fuerte sentimiento identitario catalán se basaba, como después sucedería con las revoluciones liberales, en los derechos y deberes marcados por la ley; es decir en una base más política que cultural. Era catalán todo aquel que gozaba de las libertades que garantizaban las Constituciones. Pero con la muerte, sin descendencia de Carlos II de Habsburgo, el 1700, y la entronización de Felipe V en las coronas hispánicas las cosas se complicaron en el contexto de lo que fue la primera gran guerra europea.

La Guerra de Sucesión Española fue un terrible enfrentamiento entres dos concepciones sobre el futuro de Europa, y del mundo. Luís XIV y su nieto, Felipe de Anjou, coronado como Felipe V de castilla, y I de los estados de Aragón tenían un proyecto de futuro muy claro: una dictadura totalitaria de carácter mundial que pretendía aniquilar cualquier veleidad constitucional. A partir del 1700, con Francia, los reinos hispanos y las respectivas colonias en sus manos Luís XIV acariciaba la monarquía universal. Frente a esta pretensión se oponían las potencias constitucionales proto-democráticas y proto-industriales: Inglaterra y Holanda, y la monarquía benevolente de Austria, respetuosa con las libertades de los pueblos a ella vinculados. Este frente de progreso proponía que el Archiduque Carlos, Carlos III, se hiciera cargo de los reinos y estados hispánicos. Carlos tuvo numerosos partidarios en Castilla y Aragón y contó con el apoyo entusiasta de Cataluña, el pequeño país que ostentaba el liderazgo en cuanto a experiencia y desarrollo constitucional proto-democrático y proto-industrial. La supervivencia del estado constitucional catalán dependía de la victoria de las fuerzas aliadas. Los catalanes, junto a aragoneses, valencianos, mallorquines y no pocos castellanos lucharon denonadamente contra la barbarie absolutista.    

La guerra fue durísima, los aliados estuvieron a punto de ganar en varias ocasiones pero Luis y Felipe se mantuvieron. En el 1710 la situación política giró. Carlos tuvo que hacerse cargo del reino de Austria y el Imperio. Los ingleses y holandeses recelaron ya que si Carlos controlaba Austria y España podía reeditarse el imperio de Felipe II. Franceses, ingleses y holandeses decidieron pactar la paz en Utrech el 1713. Carlos no renunció a sus derechos hispánicos pero no pudo sostenerse militarmente, ni en Flandes, ni en España. Sin el apoyo de la flota británica sus fuerzas austriacas debían retirarse o rendirse. Felipe V, por otra parte, quería laminar a los insolentes rebeldes catalanes aniquilando su ordenamiento constitucional. Ingleses y holandeses intentaron defender las libertades catalanas, pero al final cedieron. Cataluña abandonada quedó a manos de Felipe V cuyas tropas, a mediados de junio del 1713, marchaban para someter definitivamente Cataluña. El estado catalán, que contaba con una gran experiencia cuanto a gestión de situaciones crisis reaccionó con rapidez. Se convocó la Junta de Brazos, que eran las Cortes sin presencia del rey a finales de junio de 1713. La Junta de Brazos decidió mantener la obediencia a Carlos III y continuar la guerra en defensa del ordenamiento constitucional. Se organizaron las comisiones pertinentes que, junto con la Generalitat y el Consejo de Ciento de Barcelona, asumieron la dirección política y militar del estado catalán, con el convencimiento que la guerra podía ganarse militarmente y que, en cualquier caso, lo importante era resistir a la espera de nuevos cambios políticos en Europa que recrudecieran el conflicto internacional. En pocos días las autoridades catalanas levantaron un ejercito eficiente dirigido por el general Antonio de Villarroel.

Las fuerzas de Felipe V atacaron con brutalidad el Principado asediando la ciudad de Barcelona y sembrando la represión y el terror por todo el territorio. Sin embargo los catalanes resistieron con inusitada eficacia. Durante la primavera de 1714, después de un año de combates las tropas españolas estaban exhaustas y a punto de desmoronarse. Felipe V no podía imponerse en Cataluña. Pero esta situación ponía en peligro la paz de Utrech, y Luis XIV decidió intervenir para salvar a su nieto Felipe. El grueso del ejercito francés, con unos 40.000 soldados y con todo el tren de artillería, dirigido por el duque de Berwick pasó la frontera y asedió Barcelona. El Duque tenia ordenes de Felipe de arrasar la ciudad, y con tal intención inició el asalto el 11 de septiembre de 1714. Sin embargo constatada la durísima resistencia de los catalanes, y para detener la sangría que acusaban sus propias tropas, decidió aceptar una capitulación respetando las vidas y haciendas de los barceloneses. Barcelona se salvó, pero apenas se retiró el ejército francés llegaron las tropas españolas para practicar una salvaje represión. El estado catalán fue abolido, las Constituciones derogadas, la gente desarmada y reprimida. Muchos de los dirigentes de la resistencia fueron encarcelados, y mucha gente tuvo que exiliarse en Austria. El país fue ocupado militarmente y se impuso un régimen militarista dictatorial. El saqueo fiscal del país se organizó a partir del Cadastro y un conjunto de medidas represivas se articularon a partir del denominado decreto de Nueva Planta. El Capitán general pasó a ser la máxima autoridad civil y militar en Cataluña y las autoridades municipales pasaron a ser designadas directamente por el rey. Pero la barbarie totalitaria no significó, en ningún caso, un avance en cuanto a modernidad. El absolutismo era una via muerta en la historia de la humanidad tal como quedó demostrado al cabo de pocos años cuando la guillotina hizo rodar la cabeza de Luis XVI de Francia.

La derrota de los catalanes en el 1714 fue terrible. Sin embargó la herencia constitucional afloró una y otra vez. Durante el mismo siglo XVIII hubo movimientos de resistencia, armados y políticos, y durante las guerras napoleónicas hubo tanteos para recobrar la independencia y recuperar las constituciones. Cabe recordar que la liberal Barcelona opuso una dura resistencia a los Cien Mil Hijos de San Luis llegados para restaurar el absolutismo de Fernando VII. Durante el siglo XIX el peso del recuerdo constitucional fue constante, pero ahora se incardinaba en un contexto de cambio social y económico, con un país que se transmutaba al ritmo de la revolución industrial. El nuevo estado centralista derivado de la nueva consolidación de los Borbones con el absolutista Fernando VII y la neoliberal Isabel II, tuvo una fuerte contestación en Cataluña.

Por una parte los carlistas aspiraban, lisa y llanamente, a restaurar las constituciones catalanas medievales, y sus reivindicaciones tenían un fuerte componente nacionalista. En el otro extremo demócratas y republicanos, especialmente influyentes entre el nuevo proletariado, reivindicaban un régimen constitucional progresista que hiciera compatible, mediante la federación, la libertad de Catalunya en el nuevo marco de mercado “nacional” español, propiciado por el estado liberal en construcción. Así en momentos de crisis, como en 1843, con la revolución de la Jamaica, se proclamó la República en Barcelona que estuvo vigente durante varios meses hasta que la ciudad, salvajemente bombardeada por el ejército español, tuvo que capitular. En este contexto de desarrollo de España como proyecto de estado nación, no pocos políticos catalanes, como Víctor Balaguer y Joan Prim incidieron intentando estimular iniciativas de modernización y apuntando a un modelo democrático de concepción federal, alternativo al inmovilismo que manifestaban las clases pudientes que se atrincheraban tras la monarquía borbónica: terratenientes, iglesia, banca financiera y especuladora, etc. Así llegó la Gloriosa, y tras el asesinato de Prim, y el fracaso de restauración austriacista en la figura de Amadeo de Saboya, llegó la Primera República española. Cataluña tuvo un papel determinante en la estructuración del nuevo proyecto de estado. Por otra parte los líderes políticos catalanes, proclamaron el Estado catalán y gobernaron de manera fáctica con criterios federales. De nuevo Catalunya recuperaba un contexto constitucional para su desarrollo. Pero la terrible derrota política de la Primera Republica abortó el proceso. Aun durante un tiempo los movimientos identitarios catalanes se movieron en las coordenadas constitucionales, tratando de conseguir un marco político de desarrollo. Sin embargo los procesos de unificación de Italia y Alemania, basados en las corrientes románticas que identificaban “nación” con lengua y cultura influyeron en Catalunya. Surgió entonces, a finales del XIX un nuevo nacionalismo basado, no en criterios políticos, sino en culturales. En esta nueva etapa, derrotado fatalmente el movimiento popular con la caída de la República, la burguesía industrial tomo las riendas de las reivindicaciones nacionales en beneficio propio, sobre todo tras la guerra de Cuba. Así a principios del siglo XX la Lliga Regionalista se convirtió, a la vez, en el partido de los industriales y en partido catalán. Los políticos emergentes: Cambó, Prat… intentaban hacerse fuertes en Cataluña con el fin de presionar y condicionar al estado español para que se modernizara y practicara una política arancelaria en favor de los intereses industriales. La Lliga consiguió logros culturales para Cataluña mediante la Mancomunitat, que actuó con criterios de estado. Sin embargo la burguesía industrial, frente a la combatividad del proletariado catalán, acabó solicitando el apoyo de las fuerzas políticas más reaccionarias de Madrid e impulsó directamente el golpe de estado del general Primo de Rivera de 1923.

Esta dinámica se rompió con Francesc Macià, fundador de Esquerra Republicana de Catalunya que aunó republicanismo, nacionalismo y socialdemocracia, y provocó, como punta de lanza, la ruptura democrática de 1931. Macià impulsó un nacionalismo progresista y republicano que, por una parte, mantenía la reivindicación cultural, y por otra potenciaba el tradicional nacionalismo constitucional a partir de leyes justas y de progreso promulgadas por el Parlament de Catalunya. Esta dinámica quedó truncada por el bárbaro golpe fascista de 1936. Catalunya puso todos sus recursos al servicio de la Republica española. El último gran esfuerzo se dió con motivo de la Batalla del Ebro en la cual lucharon miles de jóvenes soldados catalanes procedentes de las últimas reclutas. Tras la derrota el odio del criminal dictador contra Cataluña se manifestó con el asesinato del presidente de la Generalitat Lluís Companys el 1941. Durante la Dictadura, el régimen propició el expolio del país. La banca local catalana fue absorbida por los grandes bancos vasco-españoles; las grandes empresas tuvieron que trasladar su sede social a Madrid y Cataluña la desertización en cuanto a nuevas infraestructuras. La muerte de Franco vino seguida de un segundo proceso de restauración borbónica, en el cual colaboraron las fuerzas de la oposición. El nuevo régimen se construía sobre la base de un pacto de silencio y sobre la impunidad con respecto a las atrocidades cometidas durante la guerra y la dictadura. La jefatura del estado la asumió Juan Carlos de Borbón, colaborador intimo del Dictador.

El nuevo régimen fue una democracia formal pero no real, ya que la cultura democrática no llegó a generalizarse. Contrariamente destacados líderes fascistas continuaron detentando los resortes del poder. Se superpuso una estructura supuestamente descentralizada, sobre la base del estado fascista que no se desmanteló. La España de las autonomías fue una ficción construida sobre las herencias de la España provincial isabelina. Una desmesurada, corrupta, e ineficaz clase política mancomunó esfuerzos con una banca especuladora para impulsar un modelo de crecimiento basado en la especulación y las operaciones inmobiliarias. Las inversiones europeas se malbarataron en unas administraciones y un sistema económico insostenibles. Durante todo este proceso la autonomía catalana, aquejada también por el desgobierno y el despilfarro, sufrió falta de inversiones en infraestructuras y un terrible ahogo fiscal. Finalmente el pueblo catalán salió a la calle el 11 de septiembre de 2012 para imponer sus deseos de libertad, contra el desgobierno, contra la monarquía trans-fascista y contra la corrupción. 300 años después de la derrota de 1714 los catalanes manifestaron su voluntad para recuperar y ejercer sus libertades y, sobre todo decidir democráticamente. Felipe VI no será rey de los catalanes, ni de los españoles. El camino republicano de Cataluña abrirá también camino a la III República española.

 

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12 pensamientos en “DE FELIPE V A FELIPE VI: LA LUCHA DEL PUEBLO CATALÁN

  1. Estimado Sr. Francesc Xavier Hernàndez Cardona.

    Gracias a un bloggero del periodico el País, he podido acceder a su blog en Internet. Por el indudable sesgo y malintencionada tergiversación de la historia que usted hace en él he dudado que fuese realmente un académico, hecho que he comprobado como cierto, observando que ejerce como catedrático de la Universidad de Barcelona.

    Me he sentido obligado a examinar su texto y presentarle mis correcciones y conclusiones:

    Ciertamente la Asamblea de Paz y Tregua de Toluges, convocada por el abad Oliva en 1033, inició un “proceso de dialogo político en los condados catalanes que generó formas políticas participativas” y que a su vez desarrollarían unas cortes participadas por la nobleza, clero y burguesía catalanas que desarrollarían un proceso legislativo a ser respetado por el conde de Barcelona o subsecuentes reyes. También en 1188 el rey leonés Alfonso IX convocó por primera vez al pueblo llano a participar en las decisiones de la curia regia (Cortes de León de 1188), aunque ciertamente las cortes castellanas sucumbieron a “la voracidad de poder de los monarcas de los siglos XVI y XVII”. Tanto que, tras el aplastamiento de las revueltas comuneras en el 1522, llevaron a Castilla a sufrir, en palabras de Gonzalo Martínez Díez, catedrático de Historia del Derecho Español, 1976, “más de dos siglos (época austracista) donde el peso fiscal de la Monarquía se vuelca casi exclusivamente sobre Castilla, sistemáticamente exprimida… por los desproporcionados impuestos de los que se verán libres los otros reinos…”.

    Si, como textualmente explica Emiliano Fernández de Pinedo, de la Universidad del País Vasco,”desde una perspectiva exclusivamente fiscal, la aportación de las élites catalanas a la Corona (española) en el siglo XVII fue escasa en momentos normales y solo se incrementó coyunturalmente por motivos bélicos, sin que se llegase nunca al nivel contributivo de la población castellana”, por otro lado el catedrático antes citado exponía que el desequilibrio fiscal por habitante en contra de la Corona de Castilla con respecto a la de Aragón varió entre cifras de un 400% superior en 1553, a un 838% en 1623 y hacia 1833, si cada castellano pagaba 29,5 reales, los de la corona de Aragón pagaban 11,5.

    Mientras usted gratuitamente explica que el sentimiento identitario catalán se basaba en “los derechos y deberes marcados por la ley” de sus cortes, otros podemos creer con la misma convicción que estos, en caso de su existencia, podían deberse a los importantes privilegios fiscales que recibían por ser catalanes.

    Entrando en otros debates, lo siguiente que he leído en su artículo me ha provocado mayor preocupación por lo sesgado, manipulado, tergiversado y falso de lo expuesto:

    Comienza indicando que la guerra de Sucesión fue la primera gran guerra europea. Desconozco el motivo por el cual usted olvida la guerra de los Treinta años, entre los años 1618 y 1648, en el que participaron todas las potencias Europeas de la época, y cuyo desenlace produjo la perdida de la hegemonía española y conllevó el equilibrio de fuerzas en Europa, y convirtió a Francia en uno de los principales actores que condicionarán la política europea desde ese momento. Durante esta guerra la Generalitat de Cataluña tomó la unilateral y no democrática decisión, de la mano del entonces president, Pau Claris, de hacer de Cataluña una república independiente bajo protección francesa, para tratar de apaciguar a aquellos segadores, que hoy dan nombre al himno de la Generalitat, y que en aquel entonces asesinaban tanto a los soldados reales españoles, como a los nobles y burgueses catalanes porque estaban hartos de su desprecio y opulencia. Aquello acabó en una guerra civil nombrando al rey Luis XIII de Francia como Luis I de Barcelona. Padecerían lo que habían intentado evitar: sufragar el pago de un ejército y administración extranjeros, en este caso francesa, hasta conspirar contra los franceses para poner de nuevo Cataluña bajo la autoridad de Felipe IV. La delicada situación de España en la guerra de los Treinta años, con frentes por guerras secesionistas abiertos gracias a la hábil política de Richelieu en Portugal, Cataluña, y Flandes, acabaría con la pérdida de Portugal y de todos los territorios que a está se la permitió conquistar en America durante los 60 años de pertenencia al imperio, Flandes y también la perdida de los territorios catalanes del Rosellón, el Conflent, el Vallespir y parte de la Cerdaña que pasaron a Francia.

    Dejando atrás este apunte, para mi sorpresa usted indica que Felipe de Anjou es coronado como Felipe V de castilla, y I de los estados de Aragón. ¿Ciertamente un académico de su talla desconoce que el que fue coronado como Felipe I de Aragón fue Felipe II (de Castilla), gobernando entre 1556-1598. Le ofrezco aquí el enlace a la GEA (Gran Enciclopedia de Aragón) ofrecida gratuitamente por el periódico de Aragón para su comprobación: http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=5545

    Tanto en Castilla como en Aragón, Felipe V tomó el mismo nombre, le presento también aquí unas monedas de Aragón y Mallorca de la época para su comprobación http://www.maravedis.net/felipe5.html:

    Tipo: P-001 Valor: DINERO DE ARAGÓN
    Material: Cobre Peso: 0.7 gr Medida: 13 mm
    Anverso: PHILIPPVS V D G REX (Felipe V por la gracia de Dios rey) rodeando la cabeza del rey a derechas dentro de una orla circular
    Reverso: M ARAGONVM (de Aragón ) FECHA rodeando a una orla circular que contiene un cuartelado con 4 cabezas
    Ceca: ARAGÓN

    Tipo: P-003 Valor: DOBLER DE MALLORCA
    Material: Cobre Peso: 2 gr Medida: 14 mm
    Anverso: PHILIP V R ARAG (Felipe V rey de Aragón) alrededor de un círculo, y en su interior la cabeza del rey a izquierda con un 2 (valor) a la derecha
    Reverso: MAIORIC CATOLIC (Mallorca católica) alrededor de escudo coronado y cuartelado con una cruz pasante y en los cuarteles 1º castillo, 2º león, y 3º y 4º flores de lis
    Ceca: MALLORCA

    Pero lo que más me sorprende es que de una forma trivial y poco consensuada usted proponga que el apoyo al Archiduque Carlos por parte de Cataluña, en vez de a Felipe de Anjou, se debiera a que el primero representaba “a las potencias constitucionales proto-democráticas y proto-industriales: Inglaterra y Holanda, y la monarquía benevolente de Austria, respetuosa con las libertades de los pueblos a ella vinculados”.

    Obvia usted que las Cortes Catalanas que sometían la autoridad de los monarcas españoles a sus leyes, no fueron aprobadas hasta precisamente Felipe V, quien aprobó este tribunal, para deleite de la nobleza catalana, que mediante los «defensores de la observancia de las leyes» pusieron a prueba el reconocimiento de estas por parte del monarca. El mismo Felipe V se daría cuenta de las limitaciones que el Tribunal de Contrafacciones suponía para su «real voluntad», y reconocería poco después que tras la Cortes de 1701-1702, los catalanes «habían quedado mas Repúblicos que el parlamento alusivo a ingleses». http://es.wikipedia.org/wiki/Tres_Comunes_de_Catalu%C3%B1a#Abolici.C3.B3n_de_los_Tres_Comunes_de_Catalu.C3.B1a

    Como comenta el mismo Pedro Voltes Bou, “el monarca trató de concitarse la benevolencia de los catalanes no sólo con la generosidad en las Cortes, sino con su acogedora actitud personal. En las Cortes se había obtenido la satisfacción del viejo anhelo de comerciar con América y se trazaban cauces más favorables para el resurgimiento económico de Cataluña”. (http://www.raco.cat/index.php/BoletinRABL/article/viewFile/196387/269870

    Pero como explicaba en la época el marqués de San Felipe. “por tantas gracias y mercedes que se concedieron, se ensoberbeció más el aleve genio de los catalanes ; la misma benignidad del Rey dexó mal puesta la autoridad, porque blasonaban de ser temidos y pidieron tantas cosas, aun superiores a su esperanza para que la repulsa diesse motivo a la quexa y algún pretexto a la traición que meditaban …”.
    http://www.raco.cat/index.php/BoletinRABL/article/viewFile/196387/269870

    Como explica Virginia León, de la Universidad Complutense de Madrid, con el establecimiento de la Corte temporalmente en Barcelona “los cargos palatinos fueron ocupados por nobles españoles, principalmente catalanes” (P. Voltes, 1966, I: 518). “El limitado apoyo recibido por el pretendiente austríaco puede explicar la abundante concesión de mercedes y títulos de nobleza a sus partidarios. Esta política, que ha sido definida como de
    oportunista y demagógica (J.Mª Torras i Ribé, 1981: 207), iba dirigida a confirmar, mantener y aumentar la adhesión de los españoles a Carlos III de Austria”. Las concesiones recibidas por la nobleza catalana de Carlos de Austria, fue lo suficiente importante como para traicionar a Felipe V, rey que en principio la nobleza catalana reconoció, como así lo hicieron el resto de territorios españoles y europeos, y que además de respetar los Fueros catalanes, también les daba los mayores privilegios en 100 años.

    http://www.aetasrationis.com/uploads/2/0/8/2/2082620/reinado_archiduque_carlos.pdf

    Lo que cambió el curso de las afecciones en Europa, fue la precipitación y prepotencia de Luis XIV, que hizo saber que mantenía los derechos sucesorios de su nieto, Felipe V, a la corona de Francia, por lo que concentraba el poder de dos de las coronas más poderosas de Europa en un mismo monarca, desequilibrando el poder europeo a favor de este. Con respecto al caso catalán, fue el mero oportunismo de obtener aún mayores privilegios de Carlos de Austria, lo que les llevó a decantarse por el apoyo a este, y se equivocaron en la apuesta.

    Tras su novelesca argumentación de los hechos que en todo caso muestra la verídica valentía del pueblo catalán en aquella guerra, evita comentar que Felipe V en 1714, volvió a negociar con los catalanes, los cuales (desconocedores de los términos de Rastadt, que suponía el abandono definitivo de Carlos VI) lo rechazaron.

    La historia no reconoce represalias de Felipe V al pueblo catalán, solo se sabe que se exilió a quienes apoyaron a su rival, durante la guerra ambos contrincantes procedieron a la confiscación de bienes de los vencidos, y esta constatado que, como explica Virginia León entre otros, “poco después de finalizar la Guerra de Sucesión, Felipe V había iniciado un proceso de normalización con la concesión del perdón a quienes habían faltado al juramento de fidelidad, o, al menos, a sus familias”, entre ellos el conocido “martir” Rafael Casanova, que como tantos otros fue perdonado por el rey, volvió del exilio y murió de viejo.
    http://www.raco.cat/index.php/Pedralbes/article/viewFile/101623/167474

    Cuando usted dice: “el saqueo fiscal del país se organizó a partir del Cadastro y un conjunto de medidas represivas se articularon a partir del denominado decreto de Nueva Planta”, la historia demuestra que mediante esas políticas centralizadoras, como el catastro, la apertura de todos los puertos españoles al comercio con América, la abolición de los aranceles entre reinos, y el disfrute aún de unos importantes privilegios fiscales con respecto a Castilla, Cataluña pudo desarrollar un espléndido comercio transatlántico y usar el resto de España y las colonias como mercado interno para cambiar una economía de subsistencia, a una economía enfocada a la venta de vinos, productos textiles, aguardientes, etc. Y dicho comercio dio lugar en el s. XIX a una importante industria textil, algodonera, de exportación de vinos y esclavos que convirtió el puerto de Barcelona en un referente para toda Europa.

    Cuando usted dice: “durante las guerras napoleónicas hubo tanteos para recobrar la independencia y recuperar las constituciones”, la historia real explica que, posiblemente por el esplendor económico de Cataluña, cuando en el 1810 la política de Napoleón, tras la invasión francesa, independizó a Cataluña de España y el catalán aparecía como lengua co-oficial con la senyera colgando del balcón de la Generalitat, los catalanes hicieron caso omiso y continuaron luchando junto al resto de los españoles contra las tropas francesas. En el 1812 se firmaría la primera constitución española, “La Pepa”, con la aprobación de varios políticos catalanes, y dos años más tarde terminaría la guerra de la independencia española o guerra del francés para los catalanes.

    Cuando usted dice que “la liberal Barcelona opuso una dura resistencia a los Cien Mil Hijos de San Luis llegados para restaurar el absolutismo de Fernando VII”, la historia cuenta que las fuerzas españolas leales al gobierno liberal se enfrentaron con los franceses en Cataluña al mando de Francisco Espoz y Mina, pero no hubo apenas reacción popular de apoyo y debieron retirarse, por lo que sin la misma resistencia popular, el ejército francés ocuparía Madrid y seguiría hacia Andalucía en persecución de los liberales, hasta que Cádiz, sitiada y bombardeada, obligó a Fernando VII allí retenido por los liberales a prometer la Constitución de 1812 y a cambio se rendiría la plaza.

    Cuando usted comenta que los “carlistas aspiraban, lisa y llanamente, a restaurar las constituciones catalanas medievales, y sus reivindicaciones tenían un fuerte componente nacionalista”, se olvida explicar que esos carlistas cuyo primer levantamiento fue en Talavera de la Reina (Toledo), cuyos focos principales fueron después en Cataluña y País Vasco, se apoyaban en la población rural más ultraderechista, católica, contrarevolucionaria y anti-industrializadora, enarbolando la bandera de la Cruz de Borgoña, la bandera de España durante el periodo austracista.

    Pero ciertamente, el conocimiento de historia que usted demuestra lleva a la mofa, cuando explica que “demócratas y republicanos, especialmente influyentes entre el nuevo proletariado, reivindicaban un régimen constitucional progresista que hiciera compatible, mediante la federación, la libertad de Catalunya en el nuevo marco de mercado “nacional” español, propiciado por el estado liberal en construcción”, añadiendo que la ciudad de Barcelona fue salvajemente bombardeada por el ejercito español, y que políticos catalanes como Joan Prim intentaron “estimular iniciativas de modernización y apuntando a un modelo democrático de concepción federal”, “alternativo al inmovilismo que manifestaban las clases terratenientes, iglesia, banca financiera y especuladora”.

    Pero Señor Hernández, ¿desconoce usted que fue precisamente el gobierno del trienio progresista, que mediante un levantamiento militar por parte de Espartero y apoyado por Prim y por la burguesía urbana de ciudades como Barcelona, Madrid o Zaragoza, llegaron al poder para tratar de instalar esa política librecambista de apertura a los mercados exteriores a la que tanto siempre se opusieron los oligarcas industriales catalanes?.

    En efecto, el trienio progresista fue el único gobierno liberal que trató de aplicar una medida librecambista seria, el acuerdo con Gran Bretaña, que podría haber afectado a la industria catalana, y que en Barcelona dio lugar al levantamiento popular de la Jamancia. Por una vez unidos en Barcelona proletariado y burguesía catalana, tratando de impedir lo que consideraban un daño a su industria, fueron bombardeados por Prim, donde pronunció su célebre frase «O caixa o faixa» (es decir, o la caja para el entierro, o recibir la faja de general) durante 13 horas, aplicando la proclama de Espartero: “para que España vaya bien hay que bombardear Barcelona cada 50 años”. Seis meses después, un pronunciamiento militar liderado ahora por los moderados, terminaría el breve gobierno progresista, dando paso a un gobierno moderado de diez años en manos del general Narváez. Contradictoriamente hoy en día se pueden encontrar en Cataluña estatuas y calles en honor a Espartero y Prim, pero ninguna a Narváez.

    Manuel González Portilla, de la universidad del País Vasco, explica que las políticas proteccionistas que potenciaron el eje cornisa cantábrica-Cataluña, arduamente defendido por la oligarquía industrial catalana para mantener el mercado interno español a la venta de sus productos “terminarían también en el tren secular frenando el dinamismo del mismo, mientras convertían al mercado español en un mercado cautivo y explotado”. En el 1900, en Cataluña se localizaba el 94% de los usos mecánicos españoles y el 90% de los telares mecánicos.

    Siguiendo con su escrito, ahora en referencia a la Guerra civil española, leemos: “ El último gran esfuerzo se dio con motivo de la Batalla del Ebro en la cual lucharon miles de jóvenes soldados catalanes procedentes de las últimas reclutas. Tras la derrota el odio del criminal dictador contra Cataluña se manifestó con el asesinato del presidente de la Generalitat Lluís Companys el 1941. Durante la Dictadura, el régimen propició el expolio del país”.

    Se le olvida comentar que el último gran esfuerzo en la guerra civil no fue en Cataluña, sino en Madrid, cuando sabiendo que la guerra se sentenciaría allí, el 05 de marzo de 1939, en una última operación, las unidades militares republicanas, controladas por comunistas, se dejaron 2000 almas en el campo de batalla. El 28 de marzo, las tropas sublevadas entraban en Madrid, y en dos días los nacionales ocupaban sin resistencia todo el centro-sur que había permanecido en el bando republicano durante toda la guerra dando a su fin.

    Pero Franco estuvo lejos de expoliar a Cataluña. Como explica Manuel González Portilla, de la Universidad del País Vasco, “se construyó la primera gran autopista española que conectaba Bilbao y Barcelona, País Vasco-Cataluña y Valencia, y se prepararon nuevas estructuras que debían desarrollar la tercera industrialización con la financiación y construcción de las primeras centrales nucleares y el diseño de otras, el desarrollo de potentes industrias petroquímicas en los dos extremos del eje – Tarragona y ría de Bilbao-, nuevas industrias químicas, la cuarta planta siderúrgica del Mediterráneo en Valencia -orientada a la promoción de industrias consumidoras de laminados de aceros como el automóvil-, diversas metalurgias y bienes de equipo”.

    Este mismo autor ofrece datos muy clarificadores del efecto económico de la dictadura en el paisaje peninsular. El Valor Añadido Bruto (V.A.B.) industrial español del período 1955-1964 concentraba en el eje Cataluña-Cornisa Cantábrica el 46,78% de la riqueza general española, en una población que solo implicaba el 21,85% del total. Si uníamos Madrid, la participación industrial ascendía al 56,58% con una población que no llegaba a un tercio del total. De nuevo, la dictadura había lapidado la economía de la Meseta, Galicia y Andalucía, un 51,2% de la población española que solo producía un 25,9% del VAB español.

    Lo siguiente en su escrito sinceramente no me parece digno de un profesional de la educación en activo:

    • “La jefatura del estado la asumió Juan Carlos de Borbón, colaborador intimo del Dictador”.
    • El nuevo régimen fue una democracia formal pero no real, ya que la cultura democrática no llegó a generalizarse.
    • Durante todo este proceso la autonomía catalana, aquejada también por el desgobierno y el despilfarro, sufrió falta de inversiones en infraestructuras y un terrible ahogo fiscal.
    • Finalmente el pueblo catalán salió a la calle el 11 de septiembre de 2012 para imponer sus deseos de libertad, contra el desgobierno, contra la monarquía trans-fascista y contra la corrupción.

    Le proporciono unas cuantas notas de democracia que usted tampoco debe conocer:

    El 15 de junio de 1977, se realizan las primeras elecciones libres después de cuarenta años, y las candidaturas que recogían el espíritu autonomista obtuvieron más del 75% de los votos y 37 diputados sobre 47 posibles. En 1978 se aprobaba la Constitución española, y en 1979 el nuevo Estatuto catalán, un estatuto mucho más generoso que el aprobado durante la 2ª República. La constitución de 1978 fue votada favorablemente hace solo 34 años por un 91% de los catalanes, con un 4,65% de votos negativos y una abstención del 32%.

    El gobierno socialista en democracia, desarrollaría un modelo autonómico que convertiría a España en el Estado más descentralizado de Europa, también el más caro, y la actual Constitución Española del 78 permite ciertas asimetrías en las CCAA de Navarra y País Vasco que no se encuentran en ningún estado federal de occidente.

    Usando el método ordinario que la Generalitat usaba desde el 2004, por recomendación de sus técnicos, (carga-beneficio sin neutralizar con el gasto estatal en cada comunidad), en una serie de 25 años, el déficit ha variado en Cataluña entre el 5,5% y el 6,5%, y en el año 2009 presentaba un superávit del 2,1% (aunque fuese de la deuda contraída por el estado).

    Los datos muestran que entre el 2001 y el 2012, Cataluña ha sido la segunda comunidad en asignación de inversión en términos absolutos, el 14,6% del total, solo por detrás de Andalucía y un punto más que Madrid. Paradójicamente el gobierno central del PP aumento las inversiones en Cataluña entre 1999 y 2004 una media del 33,32% anual, siendo reducidas a un incremento 2,58% en el periodo de Zapatero 2005-2007.

    El Sr. Mas, en su entrevista en TV3, solo recordaba que desde 1995 Cataluña había multiplicado por 3 sus exportaciones implicando hoy día EL 53% de las ventas catalanas. Pero, para mayor preocupación de las empresas catalanas, no recordó que las importaciones habían crecido de forma similar, de tal forma que el déficit comercial catalán con el exterior se ha duplicado desde 1995, y en 2011, si Cataluña exportó 55.185 millones, importó 71.593 millones. Tampoco quiso dar cuenta que el resto de las ventas, el 47%, por un valor de 49.389 millones, son al mercado interno con España. De esta forma, el déficit comercial catalán con el exterior se ha más que duplicado, al pasar de 7.992 millones en 1995 a 16.400 millones en 2011. En paralelo, las ventas y las compras de mercancías al resto de España también han aumentado en proporciones similares, lo que ha permitido a la economía catalana mantener un amplio superávit comercial, que ha evolucionado desde los 13.725 millones de euros en 1995, hasta los 22.000 millones en 2011.

    Como conclusión final simplemente le comento esto:

    El estado español permite que usted proporcione a sus alumnos una educación xenófoba y nacionalista, fuera del más mínimo rigor histórico y sentimiento democrático, y que otros personajes como la consellera Irene Rigau, puedan expresar con total impunidad comentarios como que están “catalanizando el sistema educativo” dedicándose a “traspasar la tradición y generar la historia” para así hacer una escuela pública que “funde diferentes grupos étnicos en un solo pueblo”. Refiriendose al siguiente concepto de fusión:

    Editorial Santillana, libro de 5º de Primaria, «Cataluña es un país situado al nordeste de la Península Ibérica».

    Con este Estado Español, no resulta de extrañar que un docente con un conocimiento tan limitado e intencionadamente sesgado y tergiversado de la historia como el suyo, llegue incluso a catedrático de la Universidad de Barcelona.

    Trataré de presentar su escrito a otras universidades españolas para que le puedan ofrecer una opinión menos politizada que le proporcione un conocimiento más consensuado sobre el tema del que escribe.

    Cordiales saludos,

    Rafael Gallardo,
    Un ciudadano cualquiera.

  2. Estimado D. Rafael, no sé que me ha parecido más digna, si su clase de historia o su clase de civismo para responder a semejante destrozo y manipulación histórica. Muchas gracias por su tiempo y dedicación y espero que D. Xavier se replantee la corrección de sus recuentos históricos -ya no por su integridad moral, si no dada la responsabilidad derivada de su función como educador e investigador para una universidad pública pagada por todos los ciudadanos españoles y españolas. Muchas gracias de verdad.

    • Le agradezco de veras su comentario, por lo que parece, aún queda un largo camino en el que seguiremos observando este clase de vapuleo politico y de tergiversación historica sobre lo que siempre ha sido nuestra nación, España.

      Mis mejores deseos y gratitud.

      • Solo comentar, y no soy historiadora, que la España a la que usted se refiere hace relativamente poco que existe, pues poco o nada tiene que ver con el concepto Hispania como territorio romano o con el resultado de la union de los muy recurridos Isabel y Fernando.
        La negacion de que el pueblo catalan tiene una identidad propia por la cual ha luchado y por la cual se le ha reprimido, solo puede ser realizada por alguien que simplemente proviene historicamente del bando ganador.
        Mi abuelo fue uno de los que lucho en el Ebro con tan solo 18 años, lpaso unos cuantos años en un campo de concentracion donde comio ratas para poder vivir, no se le permitio llamar a su hijo Joan, Juan era de obligacion dictatorial, obtusamente franquista. El catalan debia reservarse para la casa si no querias ser denunciado.
        No se quien tergiversa la historia para hacerse con la razon absoluta pero hasta hoy en dia hay quien niega el exterminio judio…
        La via catalana congrego a unos dos millones de catalanes pacificos que como yo estamos hartos de Werts, Intereconomias y Losantos varios. La hispanidad a unos cuantos catalanes menos junto algun madrleño de mas… Si tenemos en cuenta aquello de la mayoria silenciosa de una joya de nuestra politica, entonces Catalunya quiere ser independiente.
        Y por si no se habian percatado, escribo en el español que aprendi en una escuela catalana sin acentos ya que la tecnologia no siempre es comoda para no darle una patada a la gramatica española, que para ser correctos tendria que llamarse castellana.

  3. Benvolguts disculpeu però he localitzat tard, i per casualitat, aquest escrit i les seves amables aportacions en clau de controversia. Efectivament hi ha aspectes d’interpretació que son opinables, els puc dir però que sempre intento, com historiador positivista, fonamentar qualsevol argumentació en evidències. Disculpin que no entri a discutir i a contestar algunes de les seves interessants consideracions, no és per falta de respecte, però vaig una mica ocupat. Fruiria molt contestant però de debò que no puc i hi ha coses que cansen… Com vostés podran intuir jo no soc espanyol i des de una posició distant un pot valorar millor les dinàmiques històriques, incluida la història d’Espanya. Altrament crec que no s’ha d’insultar a la gent per les seves opinions, í de debò els demanaria que retiressin algunes de les afirmacions com ara la de xenofonia (contra qui?) i simils. Dir-lis també que l’Estat espanyol no m’ha regalat res i que soc acadèmic per merits propis, amb oposicions, quatre sexennis de recerca reconeguts i una amplia bibliografia en història i didàctica de la història. Espero que desde posicions més reposades vostés puguin reconsiderar les possibilitats de diàleg constructiu que ofereix la història.
    F. Xavier Hernàndez

    • Que ridículo es usted y vaya “zas” en toda la boca le acaban de dar a su artículo…… Lo mas gracioso a sido su réplica en catalán para intentar hacerse el interesante, y quitar hierro al asunto sin decir absolutamente nada y alegando estar muy ocupado, debía estar muy ocupado también cuando redactó tan nefasto artículo lleno de incorrecciones y demagogia catalana, no entiendo como personas como usted pueden dar clases a alumnos.
      Es usted un demagogo como su amigo Arturo Mas.
      Saludos desde Chile.

  4. De todas maneras sea con o sin rigor histórico, los catalanes queremos vivir libres para ser responsables de nuestro futuro y nuestra historia. La contemos como la queramos contar es nuestra historia. Que siempre nos perdemos en el detalle explicando nuestras razones, cuando lo único que hay que decir es que son nuestros sentimientos los que nos impulsan a decir y hacer lo que pretendemos. Y como escudo ante futuras demostraciones de la buena voluntad de los españoles en general y en particular de los eruditos en historia, apunto y termino añadiendo que hasta aquí hemos llegado, que no caben mas excusas, ni históricas ni recientes, que el siguiente párrafo a añadir al citado anteriormente por los que responden al profesor Francesc Xavier es: añadir que franco hizo si cabe mas por catalunya que el iluminado de rajoy que a este paso dejará la factura por pagar de toda una generación o mas y eso es inadmisible. Que no por llenar de agua los pantanos vamos a ponerle donde jamas debió estar.
    Postdata: el único pero es que faltan catalanes para decidir la independencia, ya! , que aquí como en el sur de francia se ha colonizado para borrar todo rastro de independentismo, con el personal de otras provincias y yo el primero, de ascendencia andaluza/murciana a catalan independentista en 50 años.

    • Tengo la impresión de que el adoctrinamiento surgió buen efecto en su persona, porque admitir que cree en la mentira porque es una mentira catalana, deja mucho que desear de su persona, Seguro que usted es uno de esos que llegó a avergonzarse de su familia y procedencia y que no le importa lo mas mínimo que sus padres fueran discriminados y obligados a vivir en getos, verdad? Su simpleza y servilismo es apavullante, usted cree que dejó de ser xarnego, verdad? está muy equivocado.

    • Hable de usted como catalán y no se erija en representante de todos los catalanes. Cataluña es de todos los españoles, no solo de los españoles que viven aquí, sino de todos; nadie tiene la suficiente autoridad para desmembrar el país, ni siquiera el presidente de la nación española, excepto el país entero. No se conseguirá nunca, a menos que se utilice la fuerza, y en ese caso Cataluña nunca será admitida en los foros de las naciones democráticas, porque se habra convertido en un país golpista, donde el origen de las personas es un elemento discriminarorio y origen de desigualdad entre sus habitantes.
      Un saludo

  5. Pingback: La fachundia trata de ahogar el clamor de la Diada | NON SERVIAM

  6. Sra. Spadau : Si quiere defender lo suyo, no haga como el señor Hernandez, ajustese a la verdad,y no a las frases propagandisticas panfletaria que escucha de los señores Mas, Junqueras o Homs, A la via catalana no fueron 2.000.000 los que asistieron como usted fantasea, no llegó a 700.000 mil pero como al parecer las cuentas catalanas son diferentes a las uiversales, las cifras aumentan solo al repetirlas, algo sensacional, el año pasado tampoco llegó al millón (800.000) y se redondeó con 1.500.000 por obra y gracia de unos señores con pretensiones de seguir robando al pueblo catalán mucho mas que lo robado hasta la fecha, A nadie puede impresionar afirmando que escribe su comentario en castellano, ya que es lo normal en España. .

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