“Yo tampoco fui invitada a la boda real, pero la pagué de mi bolsillo”

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     Para divertimento de los royals a los ciudadanos se les recorta.                    La abultada factura de la boda real diez años después.

Se cumplen diez años de la boda de los actuales príncipes de Asturias. La prensa rosa hace su particular agosto contando anécdotas más que cursis, poniendo de relieve el romanticismo, los chascarrillos graciosos y todos esos “momentos inolvidables” que tanto gustan a los asiduos de la prensa del corazón. Pero junto a ello también emergen otros datos, como son los económicos. ¿Cuánto costó la boda del año 2004? ¿Qué significó para muchas personas aquel acontecimiento? ¿Por qué para que unos pocos se divirtieran otros tuvieron que sufrir algunos recortes?

Oficialmente no existen datos exactos sobre cuánto costó la boda, aunque en su momento el gobierno socialista dijo que ese coste era “proporcionado y perfectamente asumible”. ¿Proporcionado y asumible? ¿Para quién? ¿También para los republicanos, para las personas que se quedan sin prestaciones, o a quienes han recortado la subvención para tal o cual actividad por falta de fondos? Obviamente es asumible para los monárquicos, o para esos partidos del establishment –qué pena el PSOE, o por lo menos un sector suyo- que apuntalan a la monarquía con la esperanza del pacto tácito de que ésta ayuda a que este establishment siga igual. Pero vamos con las cifras.

De los 20 millones de euros oficiales de los que se habló, algunas fuentes apuntan que esta cifra se doblaría. Solo en seguridad se gastaron unos siete millones de euros; cerca del millón costó decorar la catedral de La Almudena; casi medio millón en maquillaje y peluquería; y otros gastos menores, como el alquiler de la vajilla, que abultan la factura hasta hacerla desorbitada, tal y como aparece en prensa, http://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/coste-total-boda-principe-asciende-40-millones-euros_139095.html. Por supuesto, no se sabe exactamente lo que aportó la Casa Real, más allá de algunos bailes de cifras sin concretar, y como no se sabe, ¿por qué no pensar que apenas apoquinó?

Todo esto nos lleva a una reflexión sobre para qué sirve la monarquía y por qué tenemos que pagarla. El “bodorrio” no fue más que un acto para apuntalar a una institución que entonces estaba en un momento dulce, pero que pronto pasaría a los que ahora denominan annus horribilis. ¿Era necesario? En un país donde una parte cada vez más considerable de las personas se autodenomina republicana, o por lo menos no fervorosa monárquica, no se entiende que una parte tan importante de los presupuestos públicos –tan menguantes como todos sabemos- tenga que ir a un acto privado y de carácter personal, como es el matrimonio. Tal y como dijo Félix Taberna, de IU, “una boda tiene que tener un carácter privado, y ésta (en referencia a la de los príncipes) está adquiriendo un carácter folklórico, cuando no esperpéntico”.  Por mucho que se diga que es una boda de estado, que es el heredero de la Corona –una cosa es ser heredero y otra cosa es llegar a reinar…- no entiendo la ansia de algunos partidos políticos por hacer actos regios con que apuntalar a la institución monárquica. Con honrosas excepciones eso sí, porque miembros de Izquierda Unida o Partido Nacionalista Vasco, entre otros, no acudieron al evento. No se puede decir lo mismo de algunos líderes sindicales, como Cándido Méndez, que acude a este evento compartiendo lista de invitados con los principales capitalistas del país. Quizás otro sinsentido.

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Ahora bien, durante la boda no todo fueron apoyos fervorosos. Así, desde los movimientos sociales hubo muchas protestas. Es el caso del Movimiento Popular contra la Boda Real, cuyo lema es “menos bodas reales y más gastos sociales”. Así que no todo fue fervor popular por la monarquía, como se quería vender en su momento. Muchas personas mostraban su enfado e indignación por el hecho de que para que los príncipes y demás royals se diviertan, otros tengan que sufrir. ¿Es eso lícito? Obviamente no, y una institución que se base en eso no merece el respeto de ningún demócrata.

Por otra parte, también causa indignación y rabia la opacidad de la Casa Real y la de los propios príncipes en torno al evento. De hecho, la prensa extranjera ha dado más datos que la propia prensa española, como fue el caso de la BBC británica http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3737000/3737115.stm. Ya sabemos la alergia de éstos a dar entrevistas –callando y otorgando en temas como el caso Noos- pero dado el dispendio que ocasionó aquel evento, y que sigue ocasionando su ritmo de vida, podrían de vez en cuando explicar algo a la ciudadanía, que ya no es su vasalla sino que debería tener el derecho a decidir cuando quiera no pagar ni un euro más.

En definitiva, en este décimo aniversario de la boda real, en que la prensa –incluso la prensa seria- nos ha querido vender lo magníficos que son los príncipes, lo enamorados que están (como si eso fuera noticia de la prensa) y lo preparadísimos que están para asumir las riendas de la institución, hay muchos temas todavía opacos y sin aclarar. El dispendio que conllevó aquel evento es uno de ellos. Un derroche para diversión de unos pocos que significó el sufrimiento de otros que vieron recortes a cuestiones de primera necesidad. Una verdadera vergüenza en una democracia moderna.

Sara Orellán –

@saraorellan

 

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“Lo que nunca perdonaremos a Felipe de Borbón”

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“El bosque de los Ausentes” Jardín en homenaje a las víctimas del 11M 2004, Madrid.

2004: Tragedia en España con casi 200 muertos.  

Felipe de Borbón viaja al Caribe  -extraoficialmente- para celebrar su despedida de soltero y organiza la boda más cara de la historia de España, pagada por los españoles.

A los ciudadanos se nos echa en cara tener “memoria de pez”.

Pero, ¿Y si tiramos de hemeroteca?

Que cada cual saque las oportunas conclusiones.

De lo que querría hablar aquí es acerca de valores humanos tales como:

Sensibilidad, Empatía, Humildad, Sacrificio y Honestidad. Se tienen o no se tienen

.                                                                      

Han pasado 10 años; pero para muchos españoles, lo sucedido entonces constituye el principio del fin cierta simpatía que en un momento les pudo suscitar la familia real.  Y lo peor de todo, el ocultamiento, el secretismo, el intento de engañar: Nos enteramos por la prensa internacional, porque en España, en 2004, la prensa nacional todavía (…) protegía a los Borbones.

La boda de Felipe de Borbón se celebró el 22 de mayo, apenas dos meses después de los atentados del 11 de marzo en Madrid, ¡Como si no hubiese ocurrido nada! ¿Cómo es posible celebrar una “Boda de Estado” justo cuando España entera está de luto? ¿Por qué no se aplazó la celebración de la boda, dada la cercanía temporal con aquella terrible tragedia?.

La decisión de celebrar la fiesta de despedida de soltero – “de incógnito”– y de seguir adelante con la fecha de la boda, ofendió profundamente los más elementales sentimientos de muchos españoles, entre los que me incluyo. Nos pareció una falta de sensibilidad imperdonable. Porque, tras la situación dramática y traumática que habíamos vivido, esperábamos, requeríamos, exigíamos por parte de la familia real un esfuerzo mayor. ¿Sacrificio? No, claro, esa palabra no existe para la monarquía; el sacrificio es para la gleba, para los súbditos, para los de abajo, para el resto de insignificantes mortales….

Si hubieran aplazado la boda unos meses, nos habrían demostrado con hechos aquello de “nos alegramos de vuestras alegrías y lloramos con vuestro dolor”…. Pero no, todo se quedó en bonitas palabras. A partir de ése momento fue cuando muchos españoles entendimos, con claridad meridiana que, la “Agenda Real” pertenece a la categoría de lo “divino” y que está “más allá del bien y del mal …por la gracia de dios”.

Sí, ahora nos dirán que cumplieron con su “papel institucional” al visitar un hospital y hacerse la foto con los heridos, encabezar la manifestación contra los atentados y acudir al funeral de estado con rostro compungido…. Y no ponemos en duda que escenificaron su guion a la perfección, pero, en ése preciso momento, España esperaba más de ellos y ellos no estuvieron a la altura de las circunstancias. Diez años después, no es extraño que los niveles de popularidad de la monarquía en España estén bajo mínimos. El mensaje que nos quedó a muchos fue que, dicho de manera coloquial, “van a lo suyo”.

En vista de todo lo anterior, nos preguntamos: Por ejemplo, si un ciudadano español o de otro país está organizando su boda y, repentinamente muere un familiar cercano (padre, madre, hermano, hijo, hija, etc..) en un accidente, ¿Qué habría hecho? ¿Celebrar la despedida de soltero/a a escondidas del resto de la familia? ¿Seguir adelante con la boda, como si nada hubiese ocurrido? O, más bien, ¿Aplazar la fecha de la ceremonia, aunque ello implicara molestias o trastornos a los invitados, la organización, etc.? Y por supuesto, nada de fiesta de despedida de solteros…

A 10 años de aquella boda: ¿Para qué nos ha servido? ¿Ha contribuido al desarrollo de nuestra democracia? ¿Nos ha ayudado a mejorar como país? Rotundamente NO.

En otro orden de cosas, y conocido lo anterior, habría que comenzar ya a desmontar algunas falacias interesadas:

Los  Borbones trabajan por España” – FALSO. Más bien, “trabajan” por la permanencia de la monarquía en España, porque viven de los españoles.

Juan Carlos I trajo la democracia a España” – FALSO.  Fue el dictador Francisco Franco quien eligió a dedo a Juan Carlos de Borbón como su sucesor. Tres años después de la muerte del dictador, en 1978, las élites del régimen Franquista redactaron, a puerta cerrada, una Constitución que, como las “tablas de Moisés”, presentaron a los españoles para que la votasen, sí o sí.

“En España ya hay una democracia de calidad” – FALSO. La verdadera democracia llegará a España el día en que se convoque un referéndum y se pregunte a los españoles si quieren continuar con el régimen monárquico (“herederos del Imperio Español”) o, si entre todos, construimos una República Federal Española, democrática y del siglo XXI.

CRONOLOGÍA:

Madrid, jueves 11 de Marzo 2004 –

ESPAÑA VIVE EL MAYOR ATENTADO DE SU HISTORIA.

“Los atentados del 11 de marzo de 2004 (conocidos también por el numerónimo 11-M) fueron una serie de ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid llevados a cabo por una célula de terroristas yihadistas, tal como reveló la investigación policial y judicial.

Se trata del segundo mayor atentado cometido en Europa hasta la fecha, con 10 explosiones casi simultáneas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana (entre las 07:36 y las 07:40). Más tarde, tras un intento de desactivación, la policía detonaría, de forma controlada, dos artefactos que no habían estallado, desactivando un tercero que permitiría, gracias a su contenido, iniciar las primeras pesquisas que conducirían a la identificación de los autores. Fallecieron 192 personas, y 1858 resultaron heridas.”

Madrid, viernes 12 de Marzo, 2004 –

MULTITUDINARIA  MANIFESTACIÓN EN MADRID EN CONTRA DE LOS ATENTADOS.

“Esta manifestación, convocada por el gobierno, fue probablemente la protesta más multitudinaria de la historia de España junto con la realizada tras el intento de golpe de Estado del 23-F, la manifestación de repulsa tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco o las manifestaciones contra la guerra de Irak.

A las 19:00, 2,3 millones de personas se manifestaron en Madrid (población de 4 millones) bajo una lluvia intensa, gritando «¡Todos íbamos en ese tren!», «¡No estamos todos: faltan 200!», «¡España, unida, jamás será vencida!», «¡ETA no!», «¡Al-Qaeda no!», «¡Asesinos, asesinos!» o «No está lloviendo, Madrid está llorando». En un principio la manifestación iba a tener lugar entre la plaza de Colón y Atocha, de hecho se llenaron también las calles adyacentes. De forma poética, se decía que no llovía en Madrid, sino que Madrid lloraba. El Príncipe Felipe y las Infantas Elena y Cristina de Borbón se unieron a la manifestación, siendo ésta la primera vez en la historia que un miembro de la Familia Real española lo hace. El cardenal Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, también se manifestó por primera vez…”

Madrid, 25 de marzo de 2004 –

FUNERAL DE ESTADO POR EL 11M

 “Las lágrimas de la familia real”

“Los Reyes y sus hijos, en un gesto espontáneo, recorrieron la nave central de la catedral de la Almudena para consolar a los familiares de las víctimas del 11-M…”

24 de Marzo de 2004 –

FELIPE Y LETIZIA SUSPENDEN SU DESPEDIDA DE SOLTEROS EN SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS DEL 11M.

“El Príncipe y Letizia Ortiz suspenden su despedida de solteros en solidaridad con las víctimas del 11-M y sus familias…”

“El Príncipe de Asturias y su prometida, Letizia Ortiz, han decidido, de mutuo acuerdo y en solidaridad con las víctimas del 11-M y sus familias, suspender la despedida de solteros. Don Felipe y Doña Letizia tenían previsto celebrar una fiesta antes de su enlace el próximo 22 de mayo en alguno de los reales sitios con los que cuenta Patrimonio Nacional en las inmediaciones de Madrid…”

 08 de Abril de 2004 –

FELIPE Y LETIZIA, REVISADOS EN EL AEROPUERTO DE MIAMI

“Funcionarios obligaron al príncipe y a su novia a pasar los controles en el aeropuerto”

“Las duras medidas de seguridad impuestas por los Estados Unidos en sus aeropuertos causaron ayer un insólito incidente diplomático con uno de los aliados de Washington en su ofensiva sobre Irak, cuando las autoridades del aeropuerto de Miami obligaron el jueves al príncipe Felipe de España y a Letizia Ortiz a someterse a controles.

La pareja y sus cuatro guardaespaldas llegaron procedentes de las Bahamas en un avión fletado para tomar en Miami un vuelo de Iberia hacia Madrid. Cuando el príncipe Felipe y Letizia trataron de recoger su equipaje, fueron conminados por la policía a que abrieran las valijas, que fueron cuidadosamente inspeccionadas por los servicios de seguridad. Según relata The Miami Herald, en ese momento saltó la polémica entre el entorno del príncipe y los cuerpos de seguridad del aeropuerto. “°Somos sus aliados: no pueden hacer esto!”, gritó un miembro de la delegación”.

Domingo de Pascua, 11 de Abril de 2004

DEL CARIBE A MALLORCA, LA SEMANA SANTA DE DON FELIPE Y DOÑA LETICIA

“Su Alteza Real el Príncipe de Asturias y doña Letizia Ortiz llegaron ayer a Palma de Mallorca después de pasar unos días de descanso en el Caribe. Acompañados por un grupo de amigos, primero disfrutaron de unos días de mar en Santo Domingo (República Dominicana), para después viajar a las idílicas playas de Nassau, en las Islas Bahamas.

Después de este adelanto de viaje de novios, con escala y el «asunto» de las maletas en Miami, la pareja regresó a España y viajó hasta Palma de Mallorca. Se trata de la primera visita de doña Letizia a la isla balear como prometida de Don Felipe. Allí, la pareja se unió a los Reyes, que el pasado miércoles trasladaron su residencia al Palacio de Marivent, y a las Infantas, con sus respectivos esposos…”

Sábado 22 de Mayo de 2004 – Boda Real en España

“La boda real entre el príncipe Felipe de Borbón y Letizia Ortiz se celebró en la Catedral de la Almudena deMadrid el día 22 de mayo de 2004, ante más de 1.200 invitados. Al acontecimiento asistieron representantes de 12 casas reales reinantes y otros 12 pertenecientes a casas reales no reinantes.

Tuvo la consideración de boda de Estado, la primera en España desde hacía más de 50 años, y fue también la primera boda en celebrarse en la catedral de Madrid, que había sido consagrada en el año 1993…”

06 de Septiembre de 2004

“FELIPE Y LETICIA QUIEREN CELEBRAR EN SEPTIEMBRE LA FIESTA DE “DESPEDIDA DE SOLTEROS” SUSPENDIDA ANTES DE LA BODA”

“Felipe de Borbón y Letizia Ortiz están dispuestos a celebrar este mes de septiembre, a la vuelta de las vacaciones, la fiesta de despedida de solteros que fue suspendida en vísperas de la boda, celebrada en mayo…”

17 de Diciembre de 2013 –

LOS PRÍNCIPES NO SUSPENDIERON SU FIESTA POR EL 11M.

“Un correo electrónico aportado ayer por Diego Torres al juez Castro demuestra que los príncipes Felipe y Leticia no suspendieron, en señal de luto por el 11-M, su despedida de solteros. En ese mensaje Iñaki Urdangarin envía a su amigo Pedro López de Quesada un listado de posibles invitados a la despedida, con dos columnas: la de los amigos y parientes fijos y la de los dudosos. En la primera columna aparecen los nombres de Iñaki Urdangarin, su cuñado Marichalar y los Gómez Acebo, primos de la infanta Cristina y de don Felipe…”

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Más información – Ver enlaces:

Rocío Rodríguez

@rociorodriguezx

“La República que queremos” – Encuesta

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LA REPÚBLICA QUE QUEREMOS

Introducción

Después de 40 años de dictadura, España inició tímidos pasos hacia la democracia. Comparado con lo que teníamos, conseguimos mucho; comparado con lo que nos queda por avanzar, comprobamos con asombro, que ya comenzábamos a apoltronarnos con mínimos…. y casi nos habíamos conformado con la “demo” (una especie de simulación de democracia en diferido…) pero ahora vamos a por la “cracia”, a por el poder del pueblo.

“Ni corona ni heredero, la democracia somos el pueblo”.

La República

República proviene del vocablo latino “res” (cosa) pública, perteneciente al “populus” o pueblo, significando que el poder reside en el pueblo, que lo delega transitoriamente en sus representantes. Esta es una diferencia fundamental con los gobiernos monárquicos donde el soberano tiene carácter vitalicio, y muchas veces, hereditario.

Una característica fundamental del sistema de gobierno republicano es la división de poderes, constitucionalmente establecida, que son usualmente tres, divididos en cuanto a su funciones específicas: un órgano administrador, representado en el Poder Ejecutivo, otro “hacedor de leyes” llamado Poder Legislativo, y otro que tiene la misión de aplicar esas leyes en los casos específicos sometidos a su apreciación, que es el Poder Judicial.

Otras características de la República, son:

  • La igualdad ante la ley de todos los ciudadanos.
  • Los gobernantes deberán ser responsables ante el pueblo que los eligió, por sus actos de gobierno.
  • La obligatoriedad de la publicidad de los actos de gobierno (transparencia); lo que significa que no deben ser secretos, sino que todos los actos de gobierno deben ser puestos a conocimiento de los ciudadanos para que puedan ser controlados. 

Los pilares fundamentales de la República

Los tres pilares fundamentales de la República según Aristóteles son:

  • La división de poderes y su control recíproco.
  • La participación política activa  por parte de los ciudadanos. Esto supone la publicidad de los actos estatales, la instrucción en aspectos básicos de cultura política y la exigencia de responsabilidades a los gobernantes.
  •  La representación de todas las clases sociales dentro de las instituciones de gobierno con iguales atribuciones y prevalencia de ninguna. (La accedencia a dichas magistraturas necesariamente colegiadas en razón de la materia debe ser restringida (el magistrado debe pertenecer a la clase que representa y ser elegido con el voto solo de ésta).

Es necesario considerar que para Aristóteles, los fines supremos de las formas de gobierno deben ser:

  • La libertad = igualdad (“solo somos libres entre iguales)”
  • La realización de la justicia y del bien común.
  • La realización plena del desarrollo de las capacidades cognitivas humanas (para lo cual considera necesaria la realización de los dos puntos anteriores siguiendo el concepto fundamental de Sócrates [BIEN=VERDAD. Según el cual el bien es igual a la verdad y el mal a la ignorancia ]
  • De esto se advierte que si sólo somos libres entre iguales no puede haber una clase gobernante, deben gobernar todas por igual

República y Democracia

El término democracia proviene del antiguo griego (dḗmos, que puede traducirse como «pueblo») y κράτος (krátos, que puede traducirse como «poder»).  

Así, la república es el gobierno de la ley; mientras que democracia significa el gobierno del pueblo.

Por lo tanto, la democracia admite gradaciones, en el sentido que podrán existir formas de gobierno que se acerquen más al ideal de Igualdad = Libertad; en tanto en cuanto las leyes estén al servicio de los ciudadanos y emanen del pueblo.  

La definición mínima de democracia: Para que un gobierno pueda considerase mínimamente democrático, tiene que tener por lo menos: sufragio universal, masculino y femenino; elecciones libres, competitivas, recurrentes, correctas; más de un partido; y más de una fuente de información.

En el ámbito de las democracias que están por encima de ese umbral mínimo, será necesario ver empíricamente qué tanto del recorrido se ha cumplido o pueda cumplirse para la realización más plena de los dos objetivos centrales de una democracia ideal: libertad e igualdad

“Democracia de calidad es aquélla que desarrolla satisfactoriamente procedimientos destinados a favorecer la libertad y la igualdad civil y política, y cuyas políticas públicas satisfacen las demandas de los ciudadanos.”

Desarrollo Democrático: Mecanismos de participación política

No se trata solo de ir a votar cada 4 años: Hay que exigir, hay que implicarse, hay que supervisar, hay que obligar a que se asuman responsabilidades, hay que estar despierto, hay que escuchar, debatir,  informarse, hay que “pelear” la democracia!

Estas son algunas formas directas de participación, son mecanismos de opinión y de elección pública:

  • Iniciativa popular: Es un derecho que se le otorga a la ciudadanía para que presente proyectos de ley y normas ante la corporación publica respectiva.
  • Referendo: Es la consulta que se le hace al pueblo para que apruebe o rechace un proyecto de norma jurídica o derogue o no una norma ya vigente.
  • Consulta popular: Es un mecanismo a través del cual, una pregunta de carácter general, sobre un asunto de trascendencia nacional, departamental, municipal, de distrito o local, es sometida por el Presidente, Gobernador, Alcalde, según el caso, a considerar del pueblo para que este se pronuncie formalmente al respecto.
  • Cabildo abierto: Es una reunión pública de los consejos de distrito, municipales o de juntas administradoras locales en la cual los habitantes pueden participar directamente con el fin de discutir asuntos de interés para la comunidad.
  • Revocatoria del mandato (“Impeachment” en inglés): Es el derecho político por el cual, los ciudadanos dan por terminado el mandato que le han conferido a un Gobernador o Alcalde.

La encuesta se publicará después del verano o a partir de una muestra significativa.  Al finalizar la encuesta, debe presionar el botón “finish survey” para que las respuestas queden registradas . Ver listado abreviado de términos relacionados al final de la encuesta. Gracias.                                                                                                             

Enlace a la encuesta: http://cort.as/9MXS 

LA REPÚBLICA QUE QUEREMOS – Encuesta: 

    Listado abreviado de términos relacionados (entrar en los enlaces):

 

YO ELIJO: YO, REPÚBLICA.

 NO QUEREMOS SER SÚBDITOS, QUEREMOS SER CIUDADANOS: ELEGIMOS REPÚBLICA.

ADIÓS MONARQUÍA: ELEGIMOS REPÚBLICA.

¡TRABAJAMOS JUNTOS A POR LA REPÚBLICA FEDERAL ESPAÑOLA!

¡Muchas gracias por vuestra participación!

Email: destinorepublicano@gmail.com

Twitter: @destinorepublic  

Notas para una Reforma de la Constitución Española de 1978

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 “Notas para una Reforma de la Constitución Española de 1978”

Andrés Boix – Universidad de Valencia

Hay razones para pensar que quizás ha llegado el momento de iniciar el esfuerzo para lograr un cambio profundo y dar la vuelta al país como a un calcetín es cierto que, en estos momentos, no faltan. El “catacrac” (colapso) institucional, social y económico en que se encuentra España en la actualidad creo que no es apenas discutido por nadie. Tampoco lo es que entre las causas del mismo hay muchas que tienen que ver con el Derecho, esto es, con la forma en que hemos decidido organizarnos. Y algunas de ellas, qué duda cabe, seguro que tienen que ver con las normas que regulan en un nivel muy básico nuestras instituciones, esto es, la Constitución.

Por otro lado, es evidente que, en ocasiones, y sobre todo cuando hablamos de dinámicas sociales, los cambios, sean más o menos profundos, no necesitan sólo de ser acometidos. También tienen que “notarse”, tienen que verse y sentirse como importantes. Es muy probable que España no necesite sólo cambiar algunas reglas, dar una mano de pintura a la superficie del invento y aspirar con esos retoques a que todo vaya mejorando a partir de unas bases ya alcanzadas. No es descabellado pensar que hace falta algo más, algo que sirva como instrumento catárquico/ de catársis para que, más allá del Derecho, de las normas, de las reglas e incentivos que suponen, se renueve una especie de pacto social 2.0, nos comprometamos una ética pública mejorada y, también, más optimista. Para ello una ruptura constitucional aporta componentes emocionales y simbólicos que una mera lista de retoques, más o menos afortunados, no puede aspirar a proporcionar. Es, por ejemplo, y salvando las distancias, uno de los atractivos del llamado “proceso” catalán que cada vez suma más adeptos a la independencia. La idea no ya de empezar de cero sino de que lo parezca, al menos, un poco, de que quede casi todo por hacer y diseñar, de poder programar aspirando a hacerlo todo mejor, de que incluso los errores queden (como algo siempre posible, inevitable en cierta medida) en el futuro más que en el pasado, es indudablemente atractiva. Todo ello, también, apoya los argumentos en favor de iniciar un proceso constituyente. O de intentarlo, al menos.

Y, sin embargo, personalmente, no creo que sea en este momento el más adecuado trabajar por una ruptura. Muchas razones, desde las más pragmáticas a las que se refieren a una evaluación que pretende ser más objetiva de la situación, me hacen personalmente decantarme por pensar que va a ser más rentable, en estos momentos, trabajar pensando en una (buena) reforma constitucional. Allá van, sintetizadas, algunas de estas razones.

1. ¿Estamos en un momento que permita aglutinar a la sociedad en favor de superar el actual marco constitucional? Sinceramente, no lo creo. Y no lo creo, básicamente, porque casi todos los grandes hartazgos sociales tienen que ver con la economía (este contexto de desilusión general que vivimos, de hecho, no es una excepción a esta regla), pero a día de hoy una gran mayoría de la población española está más asustada respecto de lo que pueda deparar el futuro en materia de pérdidas de derechos o de nivel de vida y cómo proteger lo que queda de bienestar a la europea (entendido en términos de la segunda mitad del siglo XX) que de luchar por lograr nuevas cotas en esos dominios. Vamos, que no es tanto que la sociedad mire al futuro sino que piensa en un “Virgencita, virgencita…”, lo que revela más pasión por conservar lo que se pueda de lo que ya hay que por transformar en profundidad nada. En este sentido, la crisis económica, por dura que esté siendo, no ha llegado (ni es de esperar que llegue, tampoco de desear) a unas cotas de pobreza tales que genere un malestar social tan intenso como para que se produzca un deseo de cambio radical y total. Los niveles de riqueza alcanzados en Occidente, especialmente en Europa, y por ello en España, en las últimas décadas permiten la existencia de redes de seguridad económicas y sociales que, también, son mecanismos de seguridad jurídicos respecto de la estabilidad del régimen y de las instituciones. Sinceramente, sin este necesario caldo de cultivo, es muy difícil pensar realistamente en una voluntad popular que pueda apoyar una ruptura.

2. ¿No hay nada aprovechable en la Constitución de 1978? Pues claro que lo hay. Antes al contrario, hay mucho. Casi todo. No tendría sentido desaprovecharlo y, aunque en un proceso constituyente no hay razones para no aprovecharlo, no pasa nada por visualizar que muchas cosas de la Constitución de 1978 están bien y han sido útiles. Es más, si analizamos las razones del descontento social, a la hora de la verdad, tampoco tantas de ellas (aunque algunas sí, quizás señaladamente las que se concretan en el grito “no nos representan”) tienen su trasunto constitucional. Parece, por esta razón, más sensato aprovechar la experiencia, usar lo que nos han enseñado estos años de régimen constitucional y construir a partir de lo bueno que ya tenemos, y habiendo detectado fallos y problemas, ponernos manos a la obra para reparar esos concretos problemas, sin dilapidar esfuerzos en otras cosas. Lo cual tiene la ventaja de ser más fácil desde todos los puntos de vista. Es más fácil ponernos de acuerdo, seguro, técnicamente, sobre los necesarios retoques que son precisos en tres o cuatro parcelas concretas; pero también políticamente (y una reforma constitucional es ante todo algo político) va a ser mucho más sencillo que se alcance el acuerdo de mínimos necesario para algo así (que es un acuerdo de mínimos amplio, por cierto, como es lógico) para poner algún parche y hacer las debidas reparaciones antes que para cambiarlo todo.

3. La Constitución española de 1978, además, tiene cosas bastante buenas, entre otras cosas que, por el momento en que fue pactada y redactada, a finales de los años setenta, permitió recoger un importante consenso jurídico en materia de garantías destilado a lo largo de todo el siglo XX y, sobre todo, después de la II Guerra Mundial. También, por esto de llegar los últimos, pudimos ponernos a copiar soluciones, lo que hace que, por ejemplo, en materia de derechos fundamentales y sus mecanismos de protección y defensa sea bastante completa y avanzada. Todo este legado debe ser valorado y protegido. Es más fácil hacerlo con una reforma más limitada. Por ejemplo, en materia de derechos fundamentales, vista la experiencia, se pueden plantear cambios que aporten a partir de la experiencia añadida (simbólicamente, por ejemplo, el derecho a la asistencia sanitaria universal podría introducirse, por mucho que las consecuencias prácticas de la introducción serían más bien escasas, al menos si nos comportamos con los inmigrantes irregulares como ha sido costumbre en España hasta hace bien poco) o que mejoren técnicamente preceptos con necesidad de clarificación en el propio texto (derecho de huelga, por ejemplo, o cuestiones técnicas como la protección de datos, mal resueltas en estos momentos aunque sean más un problema técnico que político) o incluso que eliminen derechos que no tiene sentido que sean fundamentales (referencia a los tribunales de honor del art. 26, e incluso el derecho de petición dela rt. 29), lo que podría ¡dejar sitio para algún derecho fundamental más!

4. La reforma, sobre todo si no toca contenidos del art. 168 CE (esto es, si no tocamos los primeros artículos, con la definición de las pautas básicas de convivencia, para bien o para mal; ni los derechos fundamentales; ni la Corona) puede ser extraordinariamente sencilla de acometer si hay consenso político para ello, como reformas express como la del art. 135 CE han demostrado. Se trata de una ventaja adicional, más allá de su empleo muy desafortunado hasta la fecha, que conviene no perder de vista, para dar curso a un sentir social y político mayoritario en un determinado sentido, en una determinada dirección. Porque que la Constitución se pueda reformar con facilidad si existe el suficiente respaldo para ello no sólo no es malo sino que es bueno. Aprovechemos la demostrada posibilidad que nos brinda nuestro modelo constitucional de poder hacerlo.

5. La Constitución española de 1978 también tiene carencias evidentes, y sobre ellas habría que detenerse. Lo cual, dicho sea de paso, es mucho más fácil de acometer si nos centramos en las mismas en lugar de iniciar un proceso mucho más amplio y ambicioso. Más allá de carencias simbólicas (continuidad con el antiguo régimen y ciertos elementos representativos icónicos), podemos listar ciertos aspectos donde sí parece que urge una reforma constitucional. Todos tienen que ver con el principal pecado original de la Constitución de 1978, su carácter dirigista, su elaboración “desde arriba” y con muy poca confianza en la participación popular “desde abajo”. Tienen además todos ellos la gracia de que podrían reformarse sin tocar las materias del artículo 168 (esto es, reforma procedimentalmente fácil, caso de que haya acuerdo político previo suficientemente amplio), si se quisiera:
– cuestión territorial, es decir, el famoso Título VIII, respecto del que hay cada vez más propuestas de reforma y parece que podemos acabar teniendo una cualquier día de estos; una reforma que sí o sí deberá incluir reformas en materia de financiación autonómica que la haga más sencilla, justa y corresponsable.
– participación ciudadana en la conformación de las decisiones legislativas, con más referéndums, posibilidades abrogatorias o más ámbito de la iniciativa legislativa popular, en la línea de las propuestas que, por ejemplo, ya han sido vehiculadas en algún parlamento autonómico con ayuda de algunos profesores universitarios;
– representación política y sistema electoral, donde quizás cambios profundos serían bienvenidos.

En el fondo, a mi juicio, tampoco habría que tocar mucho más de la Constitución porque creo mejor (y, en la práctica, la experiencia demuestra que difícilmente es de otro modo como se imponen ciertos derechos o medidas de reparto) que la Constitución se centre en las reglas del juego y que analicemos si son buenas y equilibradas o no.

6. Junto a ello, se podría plantear la conveniencia de reformas más de tipo simbólico, a efectos de lograr ese efecto de innovación, vía reforma, que lo asemeje en algo al “chute”/inyección/empuje” de optimismo social necesario que un proceso constituyente puede generar. Por ejemplo, reformando el Título II del texto constitucional, que sí requiere de acudir al procedimiento agravado de reforma del art. 168, y cambiando la forma de Estado. Vamos, liquidando de una vez una institución como la Monarquía, no sólo tóxica, sino encarnación de los problemas del régimen y de la ominosa continuidad del texto de 1978 con la dictadura franquista. La Constitución de 1978 tuvo muchas cosas buenas, también simbólicamente, y supuso el tránsito a un Estado democrático y de Derecho. Pero también, en este plano último, tuvo y tiene un principal pecado original: su dirigismo vertical y la poca confianza en el pueblo, heredada del régimen del que viene y del que no se quiso abjurar. Este pecado original, al estar esencialmente encarnado en la Monarquía y en la concreta dinastía designada por Franco para sucederlo en la Jefatura del Estado, tiene la ventaja, por ello, de tener fácil arreglo simbólico con una reforma que la sustituyera por una República. Y se obtendría el efecto purificador de la ruptura constituyente con una “simple” reforma.

7. Por último, mi opción posibilista y reformista, también, tiene que ver con el pragmatismo. Pragmatismo a dos niveles, por un lado porque me parece bueno que ciertos consensos constitucionales que se plasmaron en 1978 es mejor que no sean puestos en cuestión (sobre todo, en materia de garantías) y eso siempre es más fácil de blindar en un contexto de reformas parciales que caso de que todo sea puesto en cuestión en un proceso constituyente. Es decir, por expresarlo con franqueza, que no me siento muy inclinado a poner en riesgo muchos de los derechos y garantías que actualmente ofrece nuestro marco constitucional. Riesgo que, sin duda, existe cuando nos metemos en una reforma total porque, como es obvio, todo se vuelve a poner o no, a reescribir i reinterpretar. Sobre unas cosas habría más debate y se prestaría más atención. Otras muchas, en cambio, pasarían inadvertidas, quedarían en segundo plano y podrían ser cambiadas, para bien o para mal, con menos consenso y debate del que se requiere para actuar sobre ellas aisladamente. Sinceramente, prefiero no correr ese riesgo, no sea que algunas pérdidas acabaran por este camino por ser más dolorosas que magras ganancias. No hay que perder de vista que iniciar una reforma constitucional puede servir “para ir a mejor” pero, también, y siempre desde el punto de vista de cada cual, “para ir a peor”. Pues bien, yo acepto que algo así ocurra en un contexto de debate público centrado y con posibilidades de que todos participen y presten atención a lo que se toca. Pero en un contexto de cambio masivo me da mucho miedo lo que se podría tocar por quienes más resortes controlan sin tener que pasar por los “peajes” democráticos y participativos que se derivan de tocar eso mismo si se hiciera más selectivamente.

Ahora bien, y sobre todo, mi oposición a reformar del todo el texto de nuestra Norma Fundamental se debe a que pienso que, más allá de un punto determinado, una Constitución no es tan importante. Ni, ojo, debe serlo tampoco. Por eso no he incluido en mis puntos de reforma propuestos, que sí juzgo esenciales, aspectos relacionados con la justicia social o material, el reparto, medidas de mayor garantía. Creo, y a la vista está, que esos derechos y condiciones se ganan (o no) día a día, con la legislación y las mayorías políticas, ganando esas batallas y no una lucha constituyente. A la vista está, por ejemplo, de lo ocurrido con nuestro ordenamiento en vigor, donde una Constitución de lo más “progresista” en términos de reparto luego no lo ha sido tanto en la práctica… porque eso se logra con otros mecanismos. Y no es algo que pase sólo con los derechos económicos y sociales, aunque quizás sea allí donde es más visible este efecto. Pasa en cualquier ámbito jurídico-constitucional al que miremos.

Así, con la Constitución de 1978 muchas cosas han sido posibles y muchas otras, en cambio, no. Pero no por causa de la Constitución. Pensemos en que se ha podido reformar, en un mes, su texto para meter un límite al déficit público, pero no, apenas, para nada más. Recordemos que en estos años se ha podido aprobar como una docena de reformas laborales pero no, en cambio, una ley de huelga. O entender a la jurisdicción española competente para juzgar a cualquier dictador que haya pisado el globo terráqueo, haya torturado y asesinado a españoles o no, pero, en cambio, no ha logrado que deje de haber calles y plazas que homenajean al Caudillo y sus huestes desperdigadas por toda la geografía española. Con la Constitución española se ha podido votar alegremente sobre temas de gran consenso, como la Unión Europea, en referéndum, pero en cambio no se puede votar sobre algo mucho más conflictivo socialmente (y respecto de lo que, precisamente por ello, mucho más sentido tendría poder votar, como proponen muchas fuerzas políticas catalanas) como es la cuestión territorial. O ha sido posible dotar de parlamento y gobierno a Logroño y alrededores (300.000 habitantes) mientras Andalucía y Cataluña, que superan en población a la mitad de los países que conforman la Unión Europea, no tienen una efectiva autonomía fiscal y financiera (ni siquiera para recaudar impuestos) para poder asegurar el ejercicio de sus competencias (sean éstas mayores o menores). Con la Constitución de 1978 no ha sido posible que se deje de dar religión en el Colegio, pero sí que el Código penal siga penando la blasfemia y expandir los delitos de opinión y escarnio. Y también con la Constitución de 1978 han sido posible reformas en materia de seguridad ciudadana como la del 92, o la que se nos viene encima, o sucesivos pactos por la Justicia mientras es excepcional que alguien encarcelado por el Estado y cuya inocencia esportada después sea siquiera indemnizado por las molestias. Con la Constitución de 1978 ha sido posible ilegalizar partidos que suponían entre una quinta y una cuarta parte del electorado del País Vasco y, en cambio, ha sido imposible que los vecinos puedan participar efectivamente en la administración de sus municipios desde la base a partir de un control transparente y participativo… y así podríamos seguir con un listado de paradojas y contradicciones que abarcan muchas más cosas pero que, en general, apuntan siempre al mismo lugar: el régimen de 1978 tiene unos perfiles muy concretos y determinados, pero que son fruto no de la Constitución en sí misma sino de cómo hemos operado dentro de ella.

Pero todo eso, para bien o para mal, no ha tenido que ver con la Constitución de 1978. Ha tenido que ver con el concreto equilibrio de fuerzas y poderes que, desde 1978, tenemos en España y que, con ruptura o con reforma, con proceso constituyente o sin él, es lo que determina lo que somos como sociedad y por dónde iremos y cómo nos irán las cosas. Ahí es donde, más allá de los retoques (muchos de ellos necesarios y bienvenidos) en la Constitución española, debiéramos trabajar. En ganar esas batallas, porque son las que nos dibujan un país de un tipo o de otro. Conviene tenerlo muy presente.

Muy especialmente porque, por cierto, muy probablemente, las batallas que vienen, en forma de reforma (o reformas) constitucional(es) de mínimos, van a ir en esa línea. Y van a replicar algunos de los resultados arriba mencionados y las dinámicas de confrontación al uso (centro-periferia, elites-base, dirigismo-participación…). Conviene estar preparados siendo pragmáticos y más o menos conscientes de lo que se nos viene previsiblemente encima. Porque, al menos de momento, las cosas son como son y no parece que vayamos a contar con una rebelión masiva ciudadana desde la base frente a estas pretensiones y este modelo de hacer las cosas.

Andrés Boix

Prof. Derecho Constitucional

Univ. Valencia

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 Más información:

 

 

MANIFESTACIÓN REPUBLICANA – Madrid, 7 de Junio 2014

 MANIFESTACIÓN REPUBLICANA – MADRID

Demonstration In Madrid Against Monarchy 

SÁBADO 7 DE JUNIO – 19:00  MADRID CIBELES => SOL

¡TODOS A LA MANIFESTACIÓN EL 7 DE JUNIO EN MADRID! 

cartel-mani-7-junio

¡¡¡REFERENDUM!!!

¡¡¡NO A FELIPE VI!!!

¡¡¡QUEREMOS DECIDIR!!!

¡¡¡BIPARTIDISMO = MÁS DE LO MISMO!!!

¡¡¡NUEVO CICLO POLÍTICO EN ESPAÑA!!!

 ¡NI CORONA, NI HEREDERO, LA DEMOCRACIA SOMOS EL PUEBLO!

Proclamas Republicanas:

 •Lo pide el pueblo, lo quiere la gente, referéndum monarquía y nueva constituyente!/    •Los Borbones confiscados, y sus millones pa´ los parados!/  •Ya llegó la hora, República Española!/  •Jaque mate, jaque mate, jaque mate!/  •Referéndum, referéndum, referéndum!/  •Con Urdangarín, la monarquía llega a su fin!/  •Ni corona ni herederos, la democracia somos el pueblo!/ •Democracia coronada, democracia envenenada!/  •Democracia coronada, democracia secuestrada!/  •Ola, Ola, Ola, República Española!/  •Basta de gorrones, fuera los  Borbones!/  •Bota, bota, bota, monarquía a la picota!/ •El clamor popular, República Federal!•  

¡PÁSALO!

 

Conference: SECESSIONIST AND AUTONOMY MOVEMENTS IN EUROPE

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STATES FALLING APART? SECESSIONIST AND AUTONOMY MOVEMENTS IN EUROPE

“FEDERALISMO, DESCENTRALIZACIÓN Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS”

Conference for the 25th Summer University on Federalism, Decentralisation and Conflict Resolution

22-23 August 2013.

CONFERENCE FOR THE 25TH SUMMER UNIVERSITY ON FEDERALISM, DECENTRALISATION AND CONFLICT RESOLUTION

REGISTER NOW!

Background

At the start of the 21st century, most European states are being confronted with autonomy and independence movements that vary in intensity and in their historical, political, cultural and economic roots and aspirations. The legitimacy of the European nation state is being subjected to the twin forces of Europeanization and globalization from above, and to increasingly strident demands for autonomy or independence from below. 

Programme
The conference will be held on 22 and 23 August 2013. See full programme

See detailed programme

Venue
University of Fribourg
Pérolles II
Boulevard de Pérolles 90
Fribourg, Switzerland
Room PER 21 A140, first floor 

Costs
Full price: CHF 300 (ca EUR 250)
Concession*: 50 CHF (ca EUR 42)

The fee includes coffee breaks as well as buffet lunch.

*Students and staff members from the speakers’ institutions are entitled to the concession price.

Conference organisers
Prof Eva Maria Belser
Dr Joanna Bourke Martignioni

Registration
The registration is open until 1 August 2013. Register now!

Accomodation
Participants should organise their own accomodation. A list of accomodation facilities in Fribourg and suroundings can be found here.

Information
For further information please contact Ms Yvonne Heiter-Steiner                          (yvonne.heiter-steiner@unifr.ch)

 

 

El sistema Federal suizo

Landsgemeinde_Glarus_2006 Asamblea (Landsgemeinde) del cantón suizo de Glaris, en 2006.

 Introducción de los autores

Cuando se fundó en el año 1848, la Confederación Suiza tuvo que enfrentarse a problemas similares a los de las jóvenes democracias actuales: el estado nacional era débil y su economía pobre; además, las sociedades de los 25 cantones no tenían una historia común y estaban separadas por distintas religiones y lenguas. La Constitución suiza supuso el compromiso entre los partidarios de un estado central y sus oponentes, que tenían un pasado beligerante a sus espaldas.

Unos 160 años después, Suiza es un país próspero. Las desavenencias de las religiones se han distendido. A diferencia de muchos países dentro y fuera de Europa, el multilingüismo no ha supuesto la discriminación de las minorías y es bien conocida la estabilidad política del país. Se podría decir que estos logros son el resultado de las instituciones políticas. Suiza es un ejemplo representativo de integración política, puesto que su democracia se diferencia de otras en que el Estado se ha desarrollado de modo ascendente. El federalismo acerca el Estado al pueblo, mantiene un gobierno central pequeño y garantiza la máxima autonomía de los 25 cantones. En contraposición con el gobierno de las mayorías, el reparto de poder entre los partidos políticos más importantes otorga a las minorías una voz eficaz y ha permitido la integración social. La democracia directa a través de referendos e iniciativas populares hace que las élites políticas sean más sensibles a las necesidades y preferencias de la población. El libro electrónico El sistema político suizo explica el funcionamiento de estos elementos, no sin mencionar aspectos y retos cruciales.

El federalismo, el reparto del poder político y la democracia directa, aspectos fundamentales del sistema suizo, atraen el interés de estudiosos, políticos y medios extranjeros. En particular, el federalismo y la descentralización parecen ser herramientas institucionales eficaces para fortalecer la autonomía y la responsabilidad regional y, al mismo tiempo, hacen que las instituciones políticas sean más eficientes. No obstante, sería engañoso sostener que el federalismo suizo es un «modelo» para los demás. En primer lugar, el federalismo y la descentralización pueden perseguir objetivos diferentes y se entienden de distintas maneras de un país a otro. En segundo lugar, las instituciones se acuñan en la cultura política específica de cada país y por lo tanto pueden desempeñar un papel distinto para los ciudadanos y su forma de gobierno. No existe una idea única del federalismo, sino distintos tipos de federalismo que tienen que evolucionar en la herencia cultural de cada sociedad política.

En todo caso, invitamos a los lectores de este libro electrónico a que compartan con nosotros esta crónica sobre la historia y el funcionamiento de las instituciones políticas suizas. Esperamos que la profunda experiencia de la democracia suiza sea inspiradora y alentadora para los demás. De este modo, la democracia suiza no supone un modelo que exportar, pero sí un tema de diálogo.

Wolf Linder and Andrea Iff

El sistema Federal suizo (e-book):